>Del saber>A la vida
Milvia Méndez,
para Camagüeyanos por el Mundo.
Noviembre de 2000.
Me quito el sombrero y tú pasas.
Te hago una reverencia y te avalanchas.
Me hundo en el fango y luego me sacas.
Te grito, ¡Vida, vida, para qué te quiero!
cuando tus dardos me alcanzan.
Más triste que nunca hoy me siento,
y mis lágrimas no me dejan ver el cielo,
pero tu calor me alcanza.
Tu tiempo me aconseja:
¡Que todo siempre pasa!
Que tu aurora está presta.
Que toda tristeza se rebasa.
Y tú, Vida, siempre pasas.
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